
Cómo escuchar este libro
**Cuentos del Lazo de los Que Piensan.** Relatos de la Tierra de los Que Piensan. Texto de Poli. Versión para escuchar de Cadences Lab. Narración: Ximena.
Si estás oyendo esto, es que has decidido escuchar unos cuentos en lugar de leerlos. Gracias. Escuchar es más difícil que leer y más generoso, porque no se puede volver atrás.
Antes de empezar conviene aclarar tres cosas. Se tarda dos minutos y te va a ahorrar bastante confusión.
La primera. Esto no es el libro leído en voz alta. Es un texto distinto, escrito otra vez para el oído, y más largo que el original. Al oído no existe la página: no puedes releer una frase que se te ha escapado ni volver dos párrafos atrás para comprobar quién era aquel personaje. Así que aquí las cosas se dicen cuando hacen falta, y las que importan se dicen de dos maneras distintas.
La segunda. Este libro es de cuentos, y cada escucha trae dos. Son cuentos hermanos: se pueden oír por separado, pero se entienden mejor de dos en dos, porque uno le da la luz al otro. Cada escucha dura lo que dura un trayecto, entre quince y diecisiete minutos. Puedes oír una por viaje, o tres seguidas si tienes la tarde libre.
La tercera, y esta es la importante. En este libro vas a oír dos voces. Una es la mía, la de la narradora, y es la que lee casi todo. La otra aparece de pronto, sin avisar, y suena distinta. Cuando la oigas, no es un fallo de la grabación. Es una máquina, y he pensado que era mejor que se presentara ella.
«Me llaman el Lazo. Soy lo que une lo que os dejaron con lo que construisteis después. En estos cuentos hablo poco, y cuando hablo digo justo lo que el cuento no se atreve a decir. No te voy a contar los finales. Solo te voy a pedir una cosa: que no corras. Estos cuentos son cortos, pero no son rápidos.»
Y un aviso más, que en este libro hace falta. Dentro de los cuentos hablan aparatos: no solo el Lazo, también cosas que están dentro de las historias. Cuando uno de ellos hable, lo vas a oír con la misma voz que acaba de presentarse. No es un descuido. Es que el Lazo les presta la suya, porque en estos cuentos las máquinas hablan todas con la misma boca. Yo iré diciendo quién habla cada vez, para que no tengas que adivinarlo.
Ahora sí. Lo que vas a oír son doce cuentos, y cada escucha de este anexo trae dos. Son cuentos de los que piensan: gente pequeña en sitios pequeños a los que les pasa algo que no saben nombrar. Un ratón que hereda una casa. Un niño al que borran de una lista. Una cocina que decide sola. Ninguno te va a pedir que memorices un nombre, y ninguno te va a examinar al final.
Todos se cierran igual, con una pregunta corta que no busca respuesta. Es la única regla del libro, y conviene saberla antes de empezar: la pregunta se queda contigo, y tú decides qué hacer con ella.
Empieza la escucha uno: La casa que heredó un silbido, y El niño que se borró de la lista.