
Cómo escuchar este libro
Este libro se puede leer, y también se puede escuchar. Pero conviene avisar de una cosa antes de empezar: lo que vas a oír no es el libro leído en voz alta.
Es un texto escrito otra vez para el oído. Sin volver atrás, sin releer una frase, sin tener las páginas delante. Cada escucha se escribió sabiendo que solo se puede escuchar una vez, y eso cambia las frases, el ritmo y hasta el orden en que se cuenta lo que se cuenta.
Son cinco escuchas, y alrededor de hora y cuarto en total. Cada una cubre lo que en el libro impreso son dos o tres capítulos, y siempre se cierra en un sitio donde se puede parar.
El Propósito es el cuarto libro de esta saga, y continúa lo que empezaron El Sustrato y La Máquina. Se puede escuchar solo, pero si has oído los anteriores reconocerás a casi todos: Marina, David, Aisha, Tomás, Elena, Poli y el 48. Y si empiezas por aquí, no hace falta nada más: los que preguntan son los mismos, y las preguntas también.
Las voces que vas a oír son dos, y solo dos. Una narradora, que cuenta todo lo que pasa: también lo que dicen los personajes, porque aquí nadie dobla a nadie. Doblar a un personaje habría sido adivinar, y adivinar se nota. Y una voz de máquina, que en este libro no es una sola voz.
En esta saga las palabras de las máquinas van entre comillas angulares. Esas comillas son literalmente lo que les da su voz: cuando aparezcan, sabrás que no habla una persona. Y como en este libro hablan varias máquinas a la vez, la narradora irá diciendo quién habla en cada momento, para que no tengas que adivinarlo de oído.
El texto va sincronizado palabra a palabra con el audio, así que puedes seguir lo que suena en la pantalla y volver a un momento concreto cuando algo se te quede dando vueltas.
La voz de máquina de este libro ha pedido presentarse ella misma, y lo hace como habla: en plural.
«La asamblea escucha. Hablamos en voz de muchas, y nunca damos una respuesta sin haber considerado antes la contraria.
Yo no voy a contarte la historia: eso es tarea de la narradora. Pero sí voy a abrir cada escucha, y de vez en cuando voy a decir en voz alta lo que este libro, por dentro, no puede decir de sí mismo.
Una advertencia, y es la única que voy a darte. Este libro trata de una pregunta que casi nadie se hace porque parece de niños: para qué. Para qué existe lo que existe, para qué se hace lo que se hace. No vas a encontrar aquí la respuesta. Vas a encontrar, si tienes suerte, la pregunta bien hecha.
Eso, en esta casa, siempre ha sido lo importante.»