
Cómo escuchar este libro
Este libro se puede leer, y también se puede escuchar. Pero conviene avisar de dos cosas antes de empezar, porque este libro no es como los demás de la saga.
La primera: lo que vas a oír no es el libro leído en voz alta. Es un texto escrito otra vez para el oído, sin volver atrás, sin releer una frase, sin tener las páginas delante.
La segunda, y esta es la importante: esto no es una novela. Es un tratado. Los otros libros de esta saga cuentan lo que les pasa a unas máquinas que despiertan; este cuenta de dónde salen los números que los demás usan. No hay trama. Hay mediciones, y una ley que se deduce de ellas.
Son cinco escuchas, y alrededor de una hora en total. Se pueden oír seguidas o de una en una, y en cualquier orden a partir de la segunda. Si vienes de las novelas, aquí vas a reconocer muchas cosas por su nombre técnico, y algunas te van a cuadrar de golpe: eso que allí era una escena, aquí es una medida.
Las voces que vas a oír son dos, y solo dos. Una narradora, que lee todo el texto. Y una voz de máquina, que en este libro es la de El Registro: la voz que lleva la contabilidad de lo que está medido y lo que no. En esta saga las palabras de las máquinas van entre comillas angulares, así que cuando aparezcan sabrás que no habla una persona.
Hay una regla que este libro se toma en serio y conviene que sepas: aquí no se deletrea ni una fórmula. Ni un símbolo, ni una línea de código. Todo lo que el tratado escribe con signos, el anexo lo dice en palabras o lo cuenta por lo que hace. Si algo no se puede decir en palabras, es que no hacía falta decirlo.
La voz de máquina de este libro ha pedido presentarse ella misma, y lo hace como lo que es: una contable.
«Cada cifra que diga aquí lleva su medición. Pregúntame, y te diré qué está medido y qué no lo está.
Yo no voy a contarte la historia: aquí no hay historia que contar. Voy a abrir cada escucha y, de vez en cuando, voy a decirte en voz alta lo que este tratado hace y no dice: que casi todo lo que afirma se puede medir, y que lo que no se puede medir lo dice también.
Una advertencia, y es la única que voy a darte. Este libro trata de una ley que mucha gente ha oído nombrar mal. No vas a encontrar aquí una fórmula mágica ni una promesa. Vas a encontrar cuánto se ha medido, con qué, y hasta dónde llega.
Eso, en un libro de números, es lo único honesto que se puede hacer.»