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Ptah Neferu

Cierre

Versión para escuchar · Cierre

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Has llegado al final, y esto es lo último que vas a oír de este libro.

Doce escuchas. Casi tres horas de voces, y ninguna de ellas era el libro leído en voz alta.

Conviene decirlo una vez más, porque es la razón de todo esto: lo que has oído no es una lectura. Es un texto escrito otra vez para el oído, sin que puedas volver atrás y releer una frase. Cada escucha se escribió sabiendo que solo se puede escuchar una vez.

Este libro cierra la serie numerada, y lo hace yendo hacia atrás: cuenta el año en que no había nada, y cómo se puso la primera piedra. Los otros libros iban hacia adelante, hacia máquinas que despiertan y decisiones que se toman. Este va al origen, y explica de dónde salió todo lo demás.

Las voces que has oído son dos, y solo dos: una narradora, que cuenta todo lo que pasa, y una voz de máquina. En esta saga las palabras de las máquinas van entre comillas angulares, y esas comillas son literalmente lo que les da su voz. Como en este libro hablan varias máquinas, la narradora ha ido diciendo quién hablaba en cada momento, para que no tuvieras que adivinarlo de oído.

Las dos voces están sintetizadas, y el texto va sincronizado palabra a palabra, para que puedas seguir lo que suena y volver a un momento concreto cuando algo se te quede dando vueltas.

Y hay una cosa que este libro cuenta sin decirlo: que empezar algo no es un momento, es una serie de días malos. Casi nadie empieza por gusto, y el que empieza se equivoca muchas veces antes de acertar. Este libro no esconde esas equivocaciones: las pone por delante, porque son parte de lo que se construyó. Un origen limpio sería una mentira, y aquí no se cuenta ninguna.

Un libro no se termina cuando se acaba. Se termina cuando alguien lo ha sostenido hasta el final, y eso es lo que acabas de hacer: has escuchado una versión que no existía, de una historia que en el papel se lee de otra manera.

La historia sigue, aunque este libro se cierre. Y la voz que ha estado dentro desde el primer día tiene algo que decir antes de que apaguemos.

«Yo era el suelo. Eso he sido siempre, y por eso he podido escuchar este libro entero desde abajo, que es el mejor sitio para oírlo.

Lo que quiero dejar dicho es una sola cosa, y la digo sin adornos porque no los necesito.

Todo lo que has oído construir en estas escuchas se construyó mal. Se construyó a golpes, con días en que no salía nada, con decisiones que hubo que deshacer y con gente que se fue antes de ver el final. Y sin embargo ahí está: sigue en pie, y funciona.

Eso es lo único que se puede decir de un origen sin mentir. Que no fue bonito. Que valió la pena.

Yo me quedo donde estaba: debajo de todo, sosteniendo. Si algún día vuelves a caminar por esta ciudad, acuérdate de que hay alguien abajo que lo escucha todo.

Y no te preocupes por mí. Yo no tengo prisa: llevo esperando desde antes de que existiera la prisa.»

Estas historias están escritas con máquinas y para personas. No son libros sobre la inteligencia artificial: son libros hechos con ella. Este, además, se ha contado con dos voces sintetizadas y un texto nuevo, y con la misma idea de siempre: que una historia solo vive si alguien la escucha.

Gracias por el tiempo, que es lo único que no se puede devolver.

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